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	<title>Mejor y Mejor &#187; El dolor</title>
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	<description>El blog de los que deciden mejorar</description>
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		<title>Los abrazos NO se reciben, el amor NO se exige.</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Mar 2009 06:05:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juanma Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[El amor...]]></category>
		<category><![CDATA[El dolor]]></category>
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		<description><![CDATA[ Una buena amiga dejó un comentario en cierta red social sin la cual ya no es posible la vida. El comentario decía así:
“Una noche estupenda. Solamente me faltó un abrazo”
Al leerlo me identifiqué plenamente. Cuántas noches estupendas ha habido en las que solamente faltó la guinda maravillosa de un abrazo sincero y cálido…
Pero con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.mejorymejor.com/wp-content/uploads/abrazo.jpg" alt="Directo al corazón" hspace="20" vspace="20" align="left" /> Una buena amiga dejó un comentario en <a href="http://www.facebook.com" target="_blank">cierta red social</a> sin la cual ya no es posible la vida. El comentario decía así:</p>
<p><em>“Una noche estupenda. Solamente me faltó un abrazo”</em></p>
<p>Al leerlo me identifiqué plenamente. Cuántas noches estupendas ha habido en las que solamente faltó la guinda maravillosa de un abrazo sincero y cálido…</p>
<p>Pero con esa sabiduría que da el ver las cosas desde el punto de vista de “el otro”, rápidamente repliqué:</p>
<p><em>“Los abrazos siempre se dan, no se reciben. Prueba a darlo y no te faltará”</em></p>
<p>Me di perfecta cuenta de que esa verdad aparentemente evidente, esconde mucho más.</p>
<p>El amor es un sencillo acto generoso que cuando se trata de invertir en beneficio propio, desata más dolor que pasión.</p>
<p>Puede que ahora comprendas por qué a veces, no eres correspondido al amar, o creer que amas.</p>
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		<title>Adios, Marina</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Nov 2008 08:56:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juanma Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[El amor...]]></category>
		<category><![CDATA[El dolor]]></category>
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		<description><![CDATA[Un silencio suave y profundo se abate sobre este hogar, ahora tranquilo. Te escribo desde tu cuarto. El lugar en el que tu cuna iba a recoger tus primeros llantos y sonrisas. El sitio donde imaginé tantas veces que extendías tus manitas para tocar, oler y llevarte a la boca tus primeras sensaciones.
Comencé a escribir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_89" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-89" title="Marina" src="http://www.mejorymejor.com/wp-content/uploads/marina-300x226.jpg" alt="Última ecografía de Marina" width="300" height="226" /><p class="wp-caption-text">Marina</p></div>
<p>Un silencio suave y profundo se abate sobre este hogar, ahora tranquilo. Te escribo desde tu cuarto. El lugar en el que tu cuna iba a recoger tus primeros llantos y sonrisas. El sitio donde imaginé tantas veces que extendías tus manitas para tocar, oler y llevarte a la boca tus primeras sensaciones.</p>
<p>Comencé a escribir esta carta en una fría sala de espera, mientras buscaban el latido de tu minúsculo corazón. Tu madre, sola, te lloró en una sala de hospital cuando no lo encontraron. Yo solo pude correr y correr hasta ella para atravesar juntos el negro y estrecho pasillo que es el silencio de tu ausencia.</p>
<p>Unas semanas contigo fueron suficientes para sentir tanto amor&#8230;</p>
<p>Aquella carta comenzó llena de rabia. Sí, soy humano. Es una de las cosas que tu simple existencia me enseñó.</p>
<p>Verás, Marina: en este mundo extraño que no conocerás, la simple verdad desnuda de la vida o la muerte nos hace temblar, impotentes, mientras nos damos cuenta de que nada tiene trascendencia salvo una verdad: solamente existe el amor.</p>
<p>Ni siquiera has nacido y he recibido de ti tantas lecciones …</p>
<p>Nunca pude estar contigo, ni acariciar tus escasos cabellos mientras te quedabas dormida. Tampoco llegaré jamás a saber si heredaste la personalísima nariz de tu madre o mi pelo negro y rebelde. Y si sé que venías mujer es porque así te vió mamá en sus sueños todos y cada uno de los días en los que tuvo la suerte de llevarte en su vientre. Ah, y en los de tu tío Tony. Todos sentimos tanta alegría con tu simple existencia…<span id="more-34"></span></p>
<p>Tu abuelo te compró unos Geox de campeonato (siempre creyó que vendrías varón) y tus tíos Ginés y Elvira guardarán para tu hermano los patucos del Barça que se apresuraron a comprar.<br />
Sin embargo, decidiste no venir.</p>
<p>Ya no estoy enfadado, hija mía. Pero no puedo dejar de preguntarme qué fue lo que viste de este mundo para no querer hacerte presente.</p>
<p>Tu madre y yo sabemos prácticamente todo lo que la ciencia nos dice: que es normal durante los tres primeros meses, que más vale ahora que después, que en tres meses podemos volver a buscar un hijo… Pero no serás tú.</p>
<p>No dejo de saber que jamás podré llevarte en brazos, auparte y enseñarte la erre. No podré explicarte cómo funciona este planeta al que no quisiste llegar. ¿Por qué?</p>
<p>Quizá todos deberíamos pensar un poco más, aunque solamente fuese un minuto al día, en qué tipo de mundo estamos construyendo para que un ser inocente no quiera llegar.</p>
<p>Querida Marina Ortega Díaz: llevas el nombre que tu abuela tenía pensado para mí, aunque yo también trastoqué un poco sus planes. Ibas a ser la primera madrileña de la familia, del signo de cáncer como papá… y poco más sé de ti.</p>
<p>Que no podré cantarte nanas desafinadas o explicarte una y otra vez las mismas historias de la radio a la que dediqué mi vida. No podré pasear contigo por la playa y escuchar cómo tu madre nos explica qué es el mar mientras tus ojos maravillados descubren la inmensidad del horizonte, o el brillo de las estrellas.</p>
<p>Adios, Marina, hija mía.</p>
<p>Gracias por esta enorme lección de amor.</p>
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		<title>El camino hacia el corazón</title>
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		<pubDate>Sat, 17 May 2008 07:18:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juanma Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[El amor...]]></category>
		<category><![CDATA[El dolor]]></category>
		<category><![CDATA[La relajación]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
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		<category><![CDATA[percepción]]></category>
		<category><![CDATA[relajación]]></category>
		<category><![CDATA[sentimientos]]></category>

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		<description><![CDATA[
Luz me mandó un mensaje hace algunos días:
¡Hola Juanma! 
He decidido ponerme en contacto contigo tras haber hecho algunos de los cursos de mejoramiento personal que impartes. 
Te cuento: Hace unos 5 años conocí a un hombre. Estaba casado en un matrimonio no deseado por un embarazo y con una relacion tormentosa rota con otra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.mejorymejor.com/wp-content/uploads/CORAZON-150x150.gif" alt="" title="CORAZON" width="150" height="150" class="alignleft size-thumbnail wp-image-166" /></p>
<p><strong>Luz </strong>me mandó un mensaje hace algunos días:</p>
<p><em>¡Hola Juanma! </em></p>
<p><em>He decidido ponerme en contacto contigo tras haber hecho algunos de los cursos de mejoramiento personal que impartes. </em></p>
<p><em>Te cuento: Hace unos 5 años conocí a un hombre. Estaba casado en un matrimonio no deseado por un embarazo y con una relacion tormentosa rota con otra mujer. Empezamos como amigos, y luego “amigos con derecho a roce”.</em></p>
<p><em>Me aleje de él, y comencé una relación con otro chico. No se cómo, cuando corté con él, este hombre volvió a mi vida. Yo traté de alejarme, pero no sé cómo… volvía y volvía.<span id="more-30"></span></em></p>
<p><em>Hace dos años dejamos de vernos totalmente. Me estaba enamorando, y él empezaba una relación con otra mujer. Año y medio después, tras algunos temas familiares “poco fáciles” para mí, me plantee compartir mi vida con alguien. Usé algunas de las técnicas de visualización que impartes, y, curiosamente, este hombre volvió a aparecer.</em></p>
<p><em>Él planteó una relación estable. Accedí. Su ex se enteró, y sus hijos le dejaron de hablar. Cortamos. Pero sigue ahí.</em></p>
<p><em>Me intranquiliza percibir cosas que me afectan, y que despues ocurren. La noche que decidí terminar con él sentí una discusión enorme con su mujer y sus hijos. Y ocurrió. Me lo contó porque casualmente me lo encontré por la calle poco después. Me despierto por la noche y le escucho llamándome.</em></p>
<p><em>Ahora sé que él esta muy mal. Sus hijos no le hablan, su ex le quiere denunciar por dinero, y todo eso lo percibo aunque no este con él. Creo que necesito ir al psiquiatra. ¿Estoy perdiendo la razón? ¿Tengo que ayudarle para poder ayudarme a mí? </em></p>
<p><em>Siempre he tenido respuestas acertadas a mis problemas, pero ahora no las encuentro. Esto es surrealista… Solamente sé que no estoy bien.</em></p>
<p>Querida Luz:</p>
<p>Ante todo no te creas la única persona que cree enloquecer ante una situación personal complicada. A todos nos ha ocurrido, o nos puede pasar. Cuando no sabemos manejar una situación, nuestra mente hace lo posible para seguir dando sentido a todo. Y en ocasiones puede ser muy desequilibrador.</p>
<p>Es muy probable que algún tipo de terapia profesional pueda ayudarte. Tras algunas sesiones, podrá orientarte al conocer en profundidad qué circunstancias te están alterando realmente. Por ejemplo, hablas muy deprisa de circunstancias familiares “poco fáciles”, pero por cómo se han desarrollado los hechos, es posible que su relación con cuánto te está ocurriendo sea estrecha.</p>
<p>Es absolutamente normal que si algo o alguien ocupa un elevado porcentaje del tiempo de nuestro pensamiento, nuestra capacidad de percepción sea mucho mayor. De hecho, nuestro cerebro “filtra” enormes cantidades de información por considerarlas sin utilidad. Si algo nos obsesiona, esos datos pasan a ser vitales para nosotros.</p>
<p>Te invito a que dejes de pensar en ti como una loca, y te centres en qué está pasando realmente en tu interior. Pasamos el tiempo y la vida pendientes de lo que hace el otro, sobre todo si consideramos que es alguien importante.</p>
<p>Creo que es el momento de orientar los focos y las cámaras a ti. Observar qué es lo que te hace reaccionar. Si nos afecta lo que ocurre, hay un motivo. Búscalo en ti, no en los demás.</p>
<p>En los cursos pudiste ver técnicas para profundizar en ti misma. Es importante que practiques con asiduidad, y no solamente ante un problema. El estado de relajación o meditación puede ofrecerte una visión mucho más profunda y abierta de cuánto está ocurriendo en tu vida. Al entrar en niveles de conciencia interna, nuestra atención vuelve a nosotros, a nuestra mente… y a nuestro propio corazón.</p>
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		<title>Dolor y Resiliencia</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Mar 2008 22:44:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juanma Ortega</dc:creator>
				<category><![CDATA[El dolor]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[dolor]]></category>
		<category><![CDATA[madre]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[resiliencia]]></category>
		<category><![CDATA[separación]]></category>
		<category><![CDATA[superación]]></category>

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		<description><![CDATA[Lucía nos ha mandado este mensaje:
Un día recibí la llamada de teléfono de un amigo invitándome a contar mi historia en este pequeño rincón donde siempre existe un soplo de brisa que, de manera misteriosa, consigue que las penas sean menos penas&#8230;  
Tendría muchas historias que contar&#8230; algunas felices y otras no tanto&#8230; La más dramática [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img vspace="20" align="right" src="http://www.mejorymejor.com/wp-content/uploads/corazon-roto.jpg" hspace="20" alt="El dolor forma parte de nuestra vida" />Lucía nos ha mandado este mensaje:</p>
<p><em>Un día recibí la llamada de teléfono de un amigo invitándome a contar mi historia en este pequeño rincón donde siempre existe un soplo de brisa que, de manera misteriosa, consigue que las penas sean menos penas&#8230;  </em></p>
<p><em>Tendría muchas historias que contar&#8230; algunas felices y otras no tanto&#8230; La más dramática está sucediendo&#8230; le está sucediendo a alguien a quien amo porque ella fue quien me dio la vida durante una fría mañana de un 2 de enero allá por mil novecientos ochenta. Se llama Uxue, que significa &#8220;paloma&#8221; en euskera pero yo gusto de llamarla &#8220;ama&#8221; cuya traducción en castellano no es otra que &#8220;mamá&#8221;&#8230;  Ama se muere de una enfermedad terminal&#8230; Es irremediable y así será hasta que la dama de la guadaña se encargue de cubrir su rostro con su manto. Cada día que pasa me pregunto desde Madrid si recibiré la fatídica llamada que certifique su muerte o si, por el contario, podré volver a escuchar una vez más su gélida voz al otro lado de la línea telefónica&#8230; <span id="more-25"></span>Cada nuevo día es una nueva incertidumbre. </em></p>
<p><em>Dicen que he de prepararme para ese día&#8230; dicen que he de ser fuerte y lo cierto es que lo soy. </em></p>
<p><em>Sin embargo, no quiero dejarla marchar y no lo haré a menos que me lo pida ella. Hace tiempo que no lloro cuando contemplo su pequeño cuerpo tendido sobre la cama&#8230; cuando deambulo por el corredor de los pasos perdidos del hospital mientras ella recibe su dósis de morfina. </em></p>
<p><em>Siempre regalo sonrisas a los celadores que me traen café con leche y &#8220;enhorabuenas&#8221; a las parturientas que son empujadas en sus sillas de ruedas hasta el paritorio&#8230;  </em></p>
<p><em>No he dejado de pintarme el ojo ni de acicalarme como siempre he hecho y de ninguna manera haré un drama de mi propia desdicha. Y no&#8230;No creo en la otra vida. Sólo creo en ésta vida y en el tiempo que aún ella es capaz de regalarme, de los ratitos que todavía puedo disfrutar a su lado.</em></p>
<p>Ante algo así, Lucía, solo cabría el silencio.</p>
<p>Pero entonces este proyecto no tendría ningún sentido.</p>
<p>Seguramente lo fácil es compadecerte por tu situación y a aplaudir tu entereza.</p>
<p>Pero esto no funciona así. Así que a costa del riesgo que supone poner un “pero” al final de tu explicación, decido hacerlo, invitando a que haya más personas que lo hagan.</p>
<p>Estás ante un duelo, y ya ha comenzado. La forma que tenemos de vivir algo tan natural como inevitable como es la marcha de un ser querido es algo que forma parte de la vida. Toda relación termina, tarde o temprano.</p>
<p>Nos enseñan a EVITAR el sufrimiento, no a aceptarlo. Y un duelo tiene un curso diferente en cada persona, según sus creencias y el color del cristal con el que ve su realidad.</p>
<p>En tu explicación percibo orgullo al llevar puesta la sonrisa mientras por dentro corre tu tristeza. ¿Por qué? ¿No sería mucho más lógico vivir tu tristeza sin más? Parece que hay una necesidad de contención cuando dices “de ninguna manera haré un drama de mi propia desdicha”</p>
<p>Contener las emociones nunca funciona. Algo dentro de ti sabe que te estás engañando. Y lo más importante: se bloquea el funcionamiento sano de tu sistema emocional.</p>
<p>Si tu deseo es ayudar y tranquilizar a tu madre con tu entereza, solamente hay para ti una palabra que te dará la armonía que necesitas: la Aceptación.</p>
<p>La entereza real (hasta donde sé, es la única válida) solamente se consigue mediante la aceptación profunda en el interior de que se trata de un proceso natural que a todos nos ocurre. Aceptación no es rendirse, no es debilidad no es dejar de luchar con todas tus fuerzas. Aceptación es entrar en armonía con el discurrir de los hechos.</p>
<p>Dices que no crees en la otra vida, y es tan válido (o más) que cualquier otra creencia. Hay quienes se apoyan en su fe ante circunstancias como esas. Yo soy de los que piensan que la única y verdadera salvación está en ti:</p>
<ul>
<li>Sentir tu dolor como algo que, sencillamente, es.</li>
<li>Aceptar la situación</li>
<li>Tener “resiliencia”: capacidad para volver a nuestra vida después de una experiencia muy dolorosa.</li>
</ul>
<p>Desde luego, no es fácil. Si la vida lo fuera, seríamos absolutos inútiles.</p>
<p>Acabaré con una referencia a alguien a quien he tenido la suerte de conocer hace unos días: Thomas Buergenthal.</p>
<p>Fue prisionero en Auschwitz y vivió todo tipo de infortunios dramáticos, pero ha publicado un libro autobiográfico titulado “El niño afortunado”</p>
<p>No ha borrado de su brazo el tatuaje con el número de prisionero. Y todos los días, cuando se lava, esas cifras le recuerdan que puede hacer mucho desde su posición de Juez del Tribunal de La Haya por mejorar el mundo.</p>
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