El camino hacia el corazón

Luz me mandó un mensaje hace algunos días:

¡Hola Juanma!

He decidido ponerme en contacto contigo tras haber hecho algunos de los cursos de mejoramiento personal que impartes.

Te cuento: Hace unos 5 años conocí a un hombre. Estaba casado en un matrimonio no deseado por un embarazo y con una relacion tormentosa rota con otra mujer. Empezamos como amigos, y luego “amigos con derecho a roce”.

Me aleje de él, y comencé una relación con otro chico. No se cómo, cuando corté con él, este hombre volvió a mi vida. Yo traté de alejarme, pero no sé cómo… volvía y volvía.

Hace dos años dejamos de vernos totalmente. Me estaba enamorando, y él empezaba una relación con otra mujer. Año y medio después, tras algunos temas familiares “poco fáciles” para mí, me plantee compartir mi vida con alguien. Usé algunas de las técnicas de visualización que impartes, y, curiosamente, este hombre volvió a aparecer.

Él planteó una relación estable. Accedí. Su ex se enteró, y sus hijos le dejaron de hablar. Cortamos. Pero sigue ahí.

Me intranquiliza percibir cosas que me afectan, y que despues ocurren. La noche que decidí terminar con él sentí una discusión enorme con su mujer y sus hijos. Y ocurrió. Me lo contó porque casualmente me lo encontré por la calle poco después. Me despierto por la noche y le escucho llamándome.

Ahora sé que él esta muy mal. Sus hijos no le hablan, su ex le quiere denunciar por dinero, y todo eso lo percibo aunque no este con él. Creo que necesito ir al psiquiatra. ¿Estoy perdiendo la razón? ¿Tengo que ayudarle para poder ayudarme a mí?

Siempre he tenido respuestas acertadas a mis problemas, pero ahora no las encuentro. Esto es surrealista… Solamente sé que no estoy bien.

Querida Luz:

Ante todo no te creas la única persona que cree enloquecer ante una situación personal complicada. A todos nos ha ocurrido, o nos puede pasar. Cuando no sabemos manejar una situación, nuestra mente hace lo posible para seguir dando sentido a todo. Y en ocasiones puede ser muy desequilibrador.

Es muy probable que algún tipo de terapia profesional pueda ayudarte. Tras algunas sesiones, podrá orientarte al conocer en profundidad qué circunstancias te están alterando realmente. Por ejemplo, hablas muy deprisa de circunstancias familiares “poco fáciles”, pero por cómo se han desarrollado los hechos, es posible que su relación con cuánto te está ocurriendo sea estrecha.

Es absolutamente normal que si algo o alguien ocupa un elevado porcentaje del tiempo de nuestro pensamiento, nuestra capacidad de percepción sea mucho mayor. De hecho, nuestro cerebro “filtra” enormes cantidades de información por considerarlas sin utilidad. Si algo nos obsesiona, esos datos pasan a ser vitales para nosotros.

Te invito a que dejes de pensar en ti como una loca, y te centres en qué está pasando realmente en tu interior. Pasamos el tiempo y la vida pendientes de lo que hace el otro, sobre todo si consideramos que es alguien importante.

Creo que es el momento de orientar los focos y las cámaras a ti. Observar qué es lo que te hace reaccionar. Si nos afecta lo que ocurre, hay un motivo. Búscalo en ti, no en los demás.

En los cursos pudiste ver técnicas para profundizar en ti misma. Es importante que practiques con asiduidad, y no solamente ante un problema. El estado de relajación o meditación puede ofrecerte una visión mucho más profunda y abierta de cuánto está ocurriendo en tu vida. Al entrar en niveles de conciencia interna, nuestra atención vuelve a nosotros, a nuestra mente… y a nuestro propio corazón.

Escribir un comentario

Importante: Los comentarios están moderados y pueden tardar cierto tiempo en ser visibles. Ten paciencia. No reenvíes tu comentario.

Un producción de Estudios Quinto Nivel