Cristina me escribió hace algunas semanas sobre un tema importante:
Hola, Juanma.
Hace dos meses que me diagnosticaron Bulímia Nerviosa. Desde entonces he puesto todo mi empeño en salir de ella. Con mi fuerza de voluntad he dejado de vomitar, que es un gran paso para mi recuperación.
El problema que quiero plantear es que desde que me están tratando me inundan una serie de sentimientos que antes no tenía. Cada mañana al levantarme creo que no podré soportar un día entero más. Me siento como si hubiese fallado a todo el mundo y en realidad yo fuera un estorbo para quienes están a mi alrededor.
Mi vida se ha convertido en un enfrentamiento continuo con la comida. No quiero hablar con mis amigas. Me atormenta que me pregunten cómo estoy.
No consigo concentrarme en ninguna lectura, y casi todas las noches me despierto con taquicardia.
Los médicos solo me dan pautas de relajación y una serie de medicamentos, pero yo intuyo que necesito algo más, y no se a quién pedir ayuda.
Querida Cristina:
Te aportaré mi punto de vista. Lo primero que debo decirte es que son los especialistas las personas más preparadas para ayudarte en este tipo de temas. Comprendo tu excepticismo, y efectivamente haces bien en tratar de comprender mejor qué está pasando dentro de ti, pero por otra parte sería importante que confiaras en personas que conocen bien casos parecidos al tuyo.
También es verdad, que esos otros casos, no son el tuyo. Tú eres única y singular. ¿Te has parado a pensar cuántas personas son exactamente iguales a ti? La respuesta: ninguna. Reforzando ese pensamiento puedes darte cuenta de que eres bastante más que “un estorbo”. Eres alguien singular, especial, única. De ti depende que tu singularidad te haga especial para bien, o no.
Las pautas de relajación, que te parecen insuficientes, contienen mucho más de lo que a lo mejor crees.
La única forma de conocerte es observarse. De la misma forma que conocerte interiormente es observarse en el interior. Si tenemos puesta toda nuestra atención en el exterior, en lo que dicen o hacen los demás, o en las circunstancias, dejamos de escucharnos y de saber cómo pensamos o incluso quiénes somos.
Para “estar contigo” te recomiendo muy fervientemente la práctica de la relajación. Un diálogo interior de calidad es vital para el equilibrio mental y espiritual. Está demostrado que la práctica cotidiana de la relajación controlada es el mejor camino para conseguir esa paz interior que necesitas urgentemente.
Comienza con ejercicios sencillos. Busca una vez al día una postura cómoda, algo de silencio o música tranquila, cierra los ojos y respira hondo. Solamente por hacer eso, tu ciclaje cerebral tiende a ser más lento, y por lo tanto, más predispuesto al pensamiento que a la acción.
Para evitar que esos pensamientos sean negativos, te recomiendo poner tu atención SOLAMENTE en las partes de tu cuerpo que estás relajando. Una a una. De cabeza a pies, por ejemplo. Y luego de pies a cabeza. Imaginando que cada parte de tu cuerpo está relajada, muy a gusto.
Es posible que te asalten pensamientos negativos o del exterior. Cada vez que esto ocurra vuelve a centrarte en lo que estás haciendo en ESE MOMENTO. Es tu momento. Un tiempo para ti. Un tiempo para relajarte. Permítetelo.
Si consigues hacer esto durante varios días seguidos un ratito cada vez, verás cómo notas mejoría en tu cuerpo y en tu mente. Y serás capaz de iniciar ejercicios de relajación más profundos a voluntad hasta que seas capaz de controlar la enfermedad de la que hablas.
Pero siempre, repito, siempre, con supervisión médica.
Ya me contarás.
26 de Enero de 2008 a las 12:23
Gracias por tu respuesta.
Me ha hecho pensar muchísimo. No había caído en la cuenta de que lo importante era el porqué hacer la relajación y no tanto el cómo realizarla. No entendía la finalidad.
Espero que esto me ayude a conocerme un poco mejor y a aclararme más.
Ya te escribiré contandote que tal me va con el tratamiento.
Saludos y gracias de nuevo.
12 de Febrero de 2008 a las 2:50
Hola Cristina. Primero de todo decirte que eres muy valiente (aunque no lo creas) y también que es perfectamente normal sentirse así, eres humana y las preguntas y el querer saber forman parte de nuestra condición.
Juanma te ha dado unas pautas geniales para meditar y te aseguro que viene genial, para todo.
Mucho ánimo y un abrazo de oso