Una historia que contar

Amor y obsesiónEmpieza el año, y muchas son las situaciones que se han producido durante estas fiestas navideñas que afectan a nuestro corazón.

Seguidamente voy a reproducir uno de los mensajes que he recibido en mejorymejor.com. Los nombres y algunas situaciones han sido cambiadas para proteger su anonimato:

¡Hola, Juanma!

Hace tiempo que conozco esta pagina y quiero decirte que tus podcast son genuinos y que me gusta mucho que alguien se ofrezca a brindar ayuda y buenos consejos.

Mi nombre es Mariluz, tengo más de 40 años y vivo sola porqué nadie a quien conocí me hizo creer que merecía la pena regalarle mi vida… y aquí comienza mi historia.

Hace algo más de un año viajé a un país oriental invitada por una de mis mejores amigas. Tenía un amigo viviendo allí. Ni lo pensé. Llamaré a ese amigo Vito.

Yo estaba emocionadísima. Recuerdo que iba pellizcándome y diciéndome: ¡estás en oriente! Fue una experiencia enriquecedora.

Sin quererlo, me enamoré de Vito. Lo supe en el instante en que subí al avión que me devolvía a mi mundo. Hice oídos sordos a todo cuento me rodeaba y decidí apostarlo todo, por primera vez en mi vida, por un sentimiento y una sensación.

Dormí solo una noche en la misma cama con Vito. Su abrazo me hizo sentir en casa, me transmitió esa seguridad que te da llegar a tu casa y cerrar la puerta, sabiendo que fuera está todo lo malo… por esa simple sensación lo he apostado todo, incluso creo que un poco de mi dignidad.

Cuándo le conocí estaba deprimido e intentando salir de una relación con una mujer oriental que calificaba de “mueble aburrido” y con la que debía estar viviendo un infierno de celos y persecuciones. Me contó que le asaltaba en el parking y cosas así. Una relación obsesiva que hoy en día parece tenerle atrapado todavía.

Nosotros nos hemos conocido a través del teléfono. Hoy, un año y medio después, tengo que reconocer que solo hemos dejado de hablar algo más de dos semanas. Ha habido conversaciones de más de 6 horas. Acepté ser su confesora, y pensé que era una manera de ayudarle.

Pronto descubri que Vito era un hombre sin autoestima, que necesita que le adulen para sentirse querido y, lo peor de todo, se siente solo en un país trampa. El viene de un matrimonio roto que sin embargo le ha dado un hijo maravilloso al que llamaré Cocoliso.

Le ayudé a encontrar otras ocupaciones, otros hobbies y a retomar el contacto con toda su familia. Le ayudé a ver que la vida empieza cada día cuándo uno se levanta y tiene un día entero para disfrutarlo…

Algo extraordinario nos une. Solo con mirarnos sabemos lo que queremos decir. Solo nos hemos visto 4 veces, pero en todas ellas hemos compartido mucha felicidad.

Le dije abiertamente lo que sentía por él. Me dijo que por el momento solo podíamos ser amigos, pero se comporta como si fuésemos algo más.

Un día se presentó con su hijo en mi casa para pasar solamente 24 horas. Fue magnifica la sorpresa, pero sobre todo porque tuve la oportunidad de conocer a Cocoliso y desde ese mismo momento se estableció un entendimiento especial entre nosotros. ¡Hoy en día ya no sé si me apetece ver más al padre o al hijo!

En verano, Vito me propuso pasar cinco días juntos y se convirtieron en 17 en los que convivimos los tres y fue maravilloso.

Eramos una familia feliz, aunque siempre ha planeado sobre Vito la sombra de su novia oriental. Una noche le pillé levantado chateando, supongo que con ella.

Ahí empezó la primera crisis. Dos días después me dijo que había decidido volver a intentarlo con su novia de aquel país. Yo quise morirme.

Al despedirme, le apoyé en su decisión, pero dejé claro que eso conllevaba perderme. Para mí, tres son multitud.

Deje de hablar con él durante 15 largos días… pero yo sabía que estaba atrapada por él y por su hijo. Le escribí una dura carta a la que el me respondió sin aclarar nada y en la que me pidío un deseo: volver a hablar conmigo. Supe así que no había vuelto con su novia oriental. Continúe hablando con él, pero con un tema vetado: esa mujer.

Acabamos de encontrarnos nuevamente por 24 horas. Viajé 500 km cargada con sus regalos de navidad. Pero cuando llegué me dijo que estaba casado y que se iba a dormir. Eran solo las 11 de la noche.

Al día siguiente se pasó toda la mañana hablando por teléfono, comimos con unos amigos y después cada uno a su casa.
Yo creía que se tenía que marchar porque tenía necesidad de encontrarse con su familia y por eso no nos quedábamos un día más, a pesar de que su hijo le rogó varias veces que nos quedásemos. Siente celos de mi relación con su hijo, de eso estoy segura. Le siento lejos de mí.

Yo estoy pasando un mal momento familiar y he perdido un poco las fuerzas y la fe en mí. Él lo sabe. Le he dicho que la próxima vez que quiera hablar conmigo tendrá que ser cara a cara y sin nadie a nuestro alrededor, que ahora necesito que me demuestre eso que no para de decirme: que soy importante en su vida y que soy lo mejor que le ha pasado en mucho tiempo y que me valora mucho. Él debe fijar el lugar, la hora y yo acudiré.

Eso le ha sentado fatal. Me ha dicho a través de un sms que lo que quiero es alejarle de mi vida.

No sé muy bien si he hecho bien o mal. Pero ya está hecho y me siento mal porque le sigo queriendo y sé que él sigue siendo algo muy importante en mi vida. Sigue existiendo mucha complicidad, mucha confianza y demasiadas cosas en común y coincidencias. Hasta tenemos el mismo pin en las tarjetas de crédito. Y eso es sólo una de las coincidencias…

Espero haberme expresado bien y que la historia sea más o menos comprensible. Si tengo que aclarar algo o detallar algo más lo haré.

Juanma, ahora me gustaría saber tu opinión al respecto de este tema.

Gracias anticipadas por leer este relato y te agradecería de corazón una respuesta.

———————————————————–

Querida Mariluz:

Esta experiencia la hemos vivido todos.

Cuando menos lo esperamos, aparece alguien. Todo sabe a esa persona, flotamos y el aire huele a primavera aunque estemos en una ciudad. Se desata en nuestro interior una explosión de sensaciones que hacen que la vida tenga otro sabor, otro color. Hasta aquí todo perfecto.

Lo que ocurre después de esa explosión de emociones puede convertirlas en una experiencia feliz … o no.

Hay un libro muy interesante llamado “¿Por qué nos enamoramos de quién no debemos?” (ISBN: 8485895371) que refleja claramente esta situación.

Cuando nos viene a ver cupido explota nuestra química interna. Igual que cualquier otra droga, o incluso más fuerte. Nos hace adictos. Tú misma ves adicción en tu relación con Vito.

Siempre hay un detonador. En tu relato, un abrazo en la cama nos dio algo que no teníamos: seguridad.

Te propongo una reflexión: ¿Qué carencias relacionadas con la seguridad o el hogar tenías en ese momento? ¿Qué encontraste que no tenías? En resumen: ¿Qué buscabas sin saberlo?

Ojo, eso no le quita legitimidad a tu relación, ni se convierte en un mero intercambio de intereses, pero con mucha frecuencia nos olvidamos de lo más importante: nuestro camino nos lo hacemos nosotros.

Por alguna razón (apuesto por la comodidad de no sentirnos responsables de nuestra propia vida) nos vemos como sujetos pasivos en esa película.

“¡Las cosas que me pasan a mí!” o “¡He tenido mala suerte!” son algunas de las cosas que decimos para no darnos cuenta de que todo cuanto nos ocurre es fruto de nuestras propias decisiones.

Tú buscabas algo al comenzar esa relación. Y tú misma decidiste, tal y como explicas, “apostarlo todo”.

Una apuesta existe cuando uno puede salir ganando o perdiendo algo. Segunda pregunta: ¿Qué querías ganar? ¿Qué podías perder?

Si lo que esperabas era ganar una relación de convivencia estable… ¿por qué apuestas por alguien que vive tan lejos y con una situación personal tan compleja? Ojo, no es un juicio de valor. Es una pregunta real. ¿Por qué? Responderla puede ayudarte a contestar con sinceridad a la anterior. ¿Qué buscabas realmente?

Ni yo ni nadie puede tener las respuestas. Están todas en ti.

No deja de ser llamativo que se trate de alguien que “necesita” de nuestras atenciones, de nuestro afecto y que se siente desamparado. Tantas horas al teléfono te dan una pista de la enorme motivación que has tenido. Tercera pregunta: ¿Hay algo en tu pasado remoto que te recuerde a esta situación?
Las motivaciones que tenemos para hacer cualquier cosa normalmente pasan por una búsqueda de equilibrio de una situación que no consideramos perfecta. Conscientemente o no, queremos estar en paz con algo que no parece andar bien en el interior.

Arrojar luz sobre ti y tus motivaciones es el camino. Estar solamente pendiente de lo que él hace y de interpretar sus acciones, solamente nos llevará a la desesperación.

Los demás tienen una costumbre bastante incómoda: hacen lo que quieren. Y están en su derecho. Lo que nosotros sentimos cuando los demás hacen algo SI es nuestro patrimonio, y nuestro mundo.

Comprender nuestras motivaciones para esos sentimientos, saber qué buscamos exactamente y ver cómo estamos colaborando a alcanzarlo es la llave del éxito personal. Incluso será mucho más probable conseguir aquello que realmente buscamos, porque no habrá resistencias interiores.

¿Por qué tres son multitud? ¿Realmente quieres ser su pareja? ¿Escribirle un ultimátum en el que le planteas condiciones para un encuentro es la mejor forma? ¿O en realidad buscas crear una tensión que te demuestre lo que siente por ti? Si ese es el caso ¿por qué lo necesitas?

Me llama la atención que cuando hablas de él dices: “necesita que le adulen para sentirse querido” y parece que te ocurre lo mismo, aunque no a través de la adulación, sino de los actos de amor. Hablas de su soledad, pero comienzas el mensaje hablando de la tuya.

A lo largo de mi vida he observado que lo que más nos enfada de los demás es justo ese defecto que odiamos de nosotros. Si somos honestos con nosotros mismos, tras un enfado veremos siempre un espejo.

Ahora mismo hay dolor en ti. Es un buen momento para reflexionar sobre cuánto hay de tuyo en la situación. Pero estas reflexiones serán más efectivas si las haces tranquila, en silencio, contigo. Respirando hondo, cerrando los ojos… y entrando en ti.

Probablemente, gracias a esta circunstancia que ahora es desagradable, des unos cuantos pasos (o zancadas) hacia lo único que puede salvarte. De esta y de todas. Conocerte.

Escribir un comentario

Importante: Los comentarios están moderados y pueden tardar cierto tiempo en ser visibles. Ten paciencia. No reenvíes tu comentario.

Un producción de Estudios Quinto Nivel