.
Once de la noche. Aeropuerto de Barcelona.
Mi vuelo sale con bastante retraso y eso me permite escribir unas líneas sobre lo que he vivido en las últimas horas.
Todavía tengo retenidas caras de enorme paz al salir de cada meditación, preguntas sobre lo que “recomiendo”, alguna lágrima al redescubrir (re)sentimientos enclaustrados, nuestros descansos a mediodía nadando en la playa y muchas más experiencias que aquí no caben.
No podría haber tenido mejores compañer@s de viaje para estos dos días intensos. Anna, Laura, María, Ginés, Elvira, Eva, Helena, Elisabeth, Alberto, Nere, Marga, Pili, Olga, “mi” Eva y el pequeño… Sé que descubrir que podéis relajaros a voluntad siempre que queráis os va a dar mucha mucha fuerza para enfrentaros a cualquier cosa. Habéis hecho un buen trabajo.
Mañana tendremos tutoría a través de internet, pero todo lo que diga aquí es poco para agradecer vuestra enorme atención al comprender las enormes verdades sencillas pero importantes que ayudan a controlar nuestro estrés… y nuestra vida.
Pude percibir tantos sueños, ambiciones y retos futuros…
Sé que mañana por la mañana va a ser diferente para todos. Para mí también. Yo también he aprendido y disfrutado mucho. Este fin de semana pasará a nuestra Historia. Gracias.
Juanma Ortega




